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Miércoles 17 de Agosto de 2016

Acusados niegan haber matado a las mochileras en Ecuador

Los implicados en el crimen de las dos jóvenes mendocinas en Ecuador dijeron que fueron obligados a encubrir a los asesinos.

Los dos acusados de haber asesinado a las mochileras argentinas María José Coni y Marina Menegazzo en la playa de Montañita, en Ecuador, declararon ayer en el juicio que se les sigue por el doble crimen y dijeron que son inocentes.

Alberto Segundo Mina Ponce y Aurelio Eduardo "El Rojo" Rodríguez iban a declarar a la mañana a través de una videoconferencia que no se pudo realizar por problemas técnicos y los jueces Rosario Franco Jaramillo, Daniel Rodríguez y Kleber Franco decidieron pasar a un cuarto intermedio hasta la tarde y que los dos presos fueran trasladados hasta los tribunales de la ciudad de Salinas.

En medio de un importante operativo de seguridad, los dos reclusos llegaron a los tribunales alrededor de las 13 (las 15 de la Argentina). El primero en declarar fue Mina Ponce: dijo que les ofreció alojamiento a las dos chicas porque las habían asaltado y quiso ayudarlas. Según él, dejó a las chicas junto con "El Rojo" y se fue a trabajar y cuando volvió ingresó a su casa y recibió un golpe en la cabeza. "Cuando entro sentí un golpe en la cabeza. Me dicen «no te muevas y coopera». Veo a las chicas tiradas", dijo.

Mina Ponce sostuvo, tal como en su indagatoria, que fue un narco venezolano apodado "El Chamo" quien mató a las chicas en su casa y lo obligó a deshacerse de los cuerpos en un triciclo que le pidió prestado a un vecino y que es una de las pruebas que lo comprometen.

"Soy culpable por haber colaborado y por no haber avisado. No les hice nada a ellas. Aquí pido perdón a sus familias", concluyó su declaración según informó el enviado especial del Diario Uno de Mendoza a Ecuador.

Luego declaró "El Rojo" y dijo que solo viajó en taxi con las chicas para darles una mano a pedido de Mina Ponce.

"Las dejé en la casa y me fui en un taxi. Una de las chicas me pidió que les deje el candado. Al otro día Ponce me dijo que las chicas se habían ido, que la casa estaba desordenada y se habían tomado un whisky", relató. "Pido perdón pero sólo traté de darles alivio a las chicas. Siempre he tenido un corazón humilde. Soy inocente", concluyó.

Los cuerpos de Marina, de 21 años, y María José, de 22, fueron encontrados envueltos en plástico y con cinta de embalar en una zona de vegetación próxima a las playas de Montañita, a unos 200 kilómetros de Guayaquil, uno el jueves 25 de febrero y el otro, el sábado 27.

Las chicas habían tenido su último contacto telefónico con los familiares el lunes 22 de febrero y planeaban regresar a Argentina cuatro días después.

Según la autopsia, Marina tenía un puntazo en el cuello que le rompió la médula y le causó la muerte casi en el acto, aunque también recibió varios golpes en el cráneo.

El cuerpo de María José presentaba muchos golpes en la cabeza provocados con un elemento contundente, un hematoma en una pierna, un dedo del pie quebrado y marcas en las manos como signos de defensa.

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