Policiales
Martes 30 de Agosto de 2016

Acusado de matar al Quemadito dice que el Panadero financió el ataque

Por primera vez implicó al ex jefe de la barra como ideólogo del crimen, el delito por el que está preso. Declaró buscando menor pena

Antes de ser acusado por una fiscal como autor material del crimen de Maximiliano Quemadito Rodríguez, a quien sorprendieron junto a su novia en Pellegrini y Corrientes y ejecutaron de un tiro en la nuca, Héctor David "Porteño" Rodríguez se presentó para hacer dos afirmaciones importantes: que el grupo que será llevado a juicio por este hecho es el que efectivamente cometió el crimen y que el ex jefe de la barra brava de Newell's, Diego "Panadero" Ochoa, es el que financió el atentado homicida.

Por supuesto que Porteño hizo eso para correrse del comprometido lugar que la fiscal le atribuyó: ser quien aquella tarde del 5 de febrero de 2013 pulsó el gatillo. Esto es tan cierto como que su relato tiene contradicciones. Pero no menos verdadero que virtió un montón de detalles indicativos de un conocimiento exacto del grupo al que le espera el banquillo por ese ataque en una esquina colmada de gente.

La fiscal Ana Rabín determinó que Porteño Rodríguez y Sergio "Chuno" Acosta fueron los ejecutores materiales de Quemadito. Pidió una pena de 17 años de prisión para Rodríguez y 15 para Acosta quien participó del plan homicida y sacó al autor material de la escena del hecho.

Ataque previo. La fiscal también ratificó que los dos habían tratado de asesinarlo nueve días antes disparándole trece disparos frente a una casa del barrio Acíndar. Además hay otras dos personas implicadas. Para Jesús Romano Rabin pidió trece años de cárcel por haber marcado la dirección donde se encontraba Quemadito en el momento en que fue emboscado y retener allí a la víctima simulando que no podía darle arranque a su moto. Y para Walter "Walo" Acosta solicitó siete años. Su rol consistió en distraer a Sofía Laffatigue, la novia del Quemadito, haciéndole gestos desde la vereda de enfrente de Pellegrini, lo que garantizó al Porteño Rodríguez concretar la ejecución.

El 4 de julio pasado, intuyendo la acusación que se le venía, Rodríguez se presentó en el juzgado de Sentencia Nº2 para intentar despegarse del homicidio del Quemadito. Señaló que quien disparófue un sicario llamado Alan. A pesar de que en su declaración intentó desvincularse, el Porteño se ubicó en la escena del crimen. Y afirmó el Panadero les pagó a Alan, al Chuno Acosta y a E. Z., una persona que no fue involucrada judicialmente en el suceso, para cometer el asesinato de Maximiliano Rodríguez.

Su explicación. Asistido por la defensora general Liliana Alvarez, el Porteño relató ante la jueza María Mas Varela que el incidente se inició porque "Chuno y E. Z. habían robado un bunker de Luis Medina que Maxi (por el Quemadito) cuidaba".

El quiosco de drogas estaba ubicado en Uruguay y Vera Mujica. "Jesús Romano le dijo a Walo y a Chuno que Maxi lo quería matar (a Chuno) porque había robado el bunker. Además le pidió al Chuno la Tornado blanca para calmar la bronca con Luis Medina". Precisamente, según la reconstrucción judicial, Chuno y el Porteño utilizaron una Honda Tornado de ese color para escapar de la escena del crimen.

Luego proclamó su inocencia en el intento de asesinato del Quemadito, aunque abundara sin embargo en detalles de su versión del incidente.

"Lo vieron a Maxi en el barrio en un Astra. Lo siguieron en el Peugeot 207 que Walo había traído de Ushuaia. Con Walo fueron Chuno y E. Z. Cuando frenó frente a la casa de Sofía (Laffatigue), la novia, bajaron a matarlo y tiraron muchos tiros. Maxi respondió con una pistola calibre 45. Ellos habían ido con dos 9 milímetros. Como Maxi respondió se asustaron y salieron corriendo.", explicó.

Según la versión del Porteño a partir de ese momento comenzaron los entredichos con el Quemadito. "Chuno me dijo que Maxi creía que yo era uno de los que lo había atacado porque vio (en la escena del ataque) un 207 negro. Yo tenía un 207 negro GTI cuando Maxi me conoció. Pero después de que salí de la cárcel lo vendí porque conocí a mi papá y él me dio una plata para comprarme un Volskwagen Bora y una camioneta Falcon 400. Chuno también me dijo que Maxi nos iba a matar", contó.

El detonante. Este suceso desencadenó, dijo Porteño, el crimen del Quemadito. Con relación al homicidio, el relato del Porteño estuvo repleto de detalles, pero también de contradicciones. "Walo no sabía dónde vivía Maxi y le ofreció a Jesús Romano, un amigo íntimo del Quemadito, un Fiat palio rojo para que se lo entregara a Maxi. Cuando Walo se enteró que (el Quemadito) vivía del lado de Las Tinajas en la calle Pellegrini armó todo para matarlo. Como Walo, Chuno y yo podíamos quedarnos en la esquina porque Sofía nos conocía, Walo contrató a un sicario. A un tal Agustín del barrio Las Flores y, como el pibe tenía cáncer, vino Alan, conocido como de la banda de los Cambichos. Como Walo no quería poner más plata, habló con el Panadero (por Diego Ochoa). Los que le hicieron el contacto fueron Fabián y el Chivo, que le manejan la barra al Panadero. Le dio (por el ex jefe de la barrabrava leprosa) 30 mil pesos a Chuno, 20 mil a Alan y 10 mil a E. Z.".

La culminación. Luego explicó el modo en que resultó ejecutado Maxi. "Alan se quedó en la esquina esperando que saliera del departamento. Enfrente dijeron que Walo hizo el ademán para distraer a Sofía, pero fue E.Z. Por los cortes y tatuajes que tiene lo tuvieron que vestir de albañil porque era una zona muy transitada y si lo veía un Comando lo iba a pisar directamente. Walo se quedó a dos cuadras del homicidio en un Palio rojo. Yo me quedé en Dorrego y Cochabamba en el Bora. Como ellos no podían venir en moto, se colgaron en mi auto y los llevé a Alan y a E. Z. hasta San Nicolás y 24 de Septiembre. Después nos fuimos a Mar del Plata con nuestras novias" .

Rodríguez también habló de su relación con Ochoa. "No soy barrabrava ni mano derecha del Panadero. Fui dos veces a la cancha nueve años atrás. El primer día que el Panadero agarró la barra y ese día salió la foto que sacó el diario La Capital. A mí me llevó Maxi porque yo era amigo de él. Después me abrí de todo porque Maxi era muy conflictivo. Empezó a tener problemas con la cancha, con la droga y con los bunker del barrio".

En Mar del Plata. El Porteño afirmó que se enteró de cómo se desató el crimen a través del relato del Chuno. "Me lo contó después de que habíamos ido a Mar del Plata. A mí 30 mil pesos no me hacían falta. Esto no viene por la barra, sino porque ellos le robaron un bunker de droga. Quiero pagar lo que hice. Estoy arrepentido y quiero pedirle perdón a Sergio, el padre de Maxi. Soy consciente de que me gano el odio del Panadero, pero yo con ellos no tenga nada que ver. Si les pasa algo a mi familia será de parte del Panadero Ochoa y Walter Acosta", afirmó.

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