Policiales
Jueves 02 de Junio de 2016

Acribillaron de nueve balazos a un ex integrante de la barra brava de Rosario Central

Mario "El gringo" Visconti tenía 37 años. Estuvo preso por una causa de drogas. Su cuerpo apareció en un camino de Ibarlucea.

Con claros indicios de haber sido una venganza, el martes a la noche fue asesinado de nueve disparos de arma de fuego de grueso calibre un hombre de 37 años cuyo cuerpo sin vida apareció tirado en un camino rural de Ibarlucea la mañana de ayer. Si bien no hay datos objetivos que lo vinculen, se sabe que la víctima supo tener estrecha relación con el núcleo duro de la barra brava de Rosario Central, que hace ocho días perdió en otro crimen de tinte mafioso a Julio César "Cara de goma" Navarro, histórico referente del paravalanchas canalla y principal ladero del jefe de la barrra, Andrés "Pillín" Bracamonte.

El llamado de un vecino al 911 sobre las 22 del martes alertó sobre varios estampidos de armas de fuego en la zona de Avenida de Los Incas, una ancha calle de tierra semirrural lindera el cementerio jardín de Ibarlucea, a unos 800 metros al oeste de la ruta nacional 34.

Hasta esa zona, ubicada a unos 5 kilómetros al noroeste de Rosario, llegó una comisión del gabinete criminalístico de la Policía de Investigaciones (PDI) y de la subcomisaría 17ª de la vecina localidad. Entonces hallaron tendido boca abajo y perforado a balazos el cuerpo sin vida de Mario Sebastián "El gringo" Visconti, de 37 años.

Sin piedad. Según indicaron desde la Fiscalía de Homicidios, Visconti presentaba nueve orificios de arma de fuego, ocho de ellos con entrada y salida, y uno con entrada solamente. Todos los impactos habrían sido hechos a corta distancia y todos de la cintura hacia arriba. Incluso, se esperaba el resultado de la autopsia a fin de saberse si alguno de los disparos fue realizado para rematarlo una vez que la víctima yacía sobre la banquina del viejo camino de tierra. Cerca del cadáver, en tanto, los pesquisas hallaron siete vainas servidas de una pistola calibre 9 milímetros y algunos plomos deformados.

Ayer a la mañana, en la escena del crimen, sólo quedaba un manchón de sangre que impregnada la tierra y los guantes de los peritos forenses, un signo inequívoco del trabajo realizado en el lugar.

Por su parte, a media mañana los investigadores ponderaban cuidadosamente y bajo un total hermetismo los datos en torno a un asesinato que presenta un claro tinte mafioso y profundo aroma a venganza. Es que según se constató, a Visconti no le robaron nada ya que entre sus ropas se encontraron su teléfono celular, que ahora será sometido a pericias para saber de las últimas llamadas y mensajes recibidos y emitidos, y una billetera con algo de dinero y su documentación personal.

Silencio oficial. El fiscal a cargo de la pesquisa, Miguel Moreno, prefirió no tener contacto con los medios y sólo a través de voceros de prensa de la Fiscalía comunicó los datos formales del homicidio. Y si bien se indicó que no hay datos objetivos que lo vinculen con la muerte de "Cara de goma" Navarro, el fiel compañero de "Pillin" Bracamonte asesinado con un certero disparo el pasado 25 de mayo frente a su casa del barrio 7 de Septiembre, tampoco se descartan hipótesis atadas al pase de facturas por traiciones en el paravalanchas como las que se manejaron hace una semana.

Visconti, que supo acompañar a Bracamonte en la tribuna que da espaldas al Club Regatas, tenía antecedentes menores en la Justicia provincial, como una causa por apuestas clandestinas en un Tribunal de Faltas, amenazas simples, un acusación por un incendio intencional provocado en 2001 y por la que fue sobreseído, lesiones culposas y encubrimiento, último delito por el cual purgó una condena a 8 meses de prisión de ejecución condicional en 2003.

Algo de droga. Tal vez sin ser un delito resonante, lo más jugoso en el historial de "El gringo" Visconti apareció en 2011, cuando fue detenido en la zona noroeste de la ciudad con algunos gramos de drogas en su poder. Pero entonces salió sobreseído tras ser juzgado en los Tribunales Federales por tenencia de estupefacientes.

Sin embargo, los investigadores no dejaron de tener su teléfono intervenido y no le perdieron pisada después de aquel proceso judicial. Así lograron establecer que estaba vinculado a una banda de narcomenudeo, hecho por lo cual volvió a ser detenido en 2013 en una estación de servicios del barrio Casiano Casas cercana a su casa.

Por ese delito Visconti fue condenado a 3 años de prisión efectiva y derivado a una cárcel federal de Buenos Aires. Hace poco más de dos meses había recuperado la libertad y andaba tratando de rehacer su vida en el barrio Casiano Casas, donde tenía su residencia familiar.

Según corrió el rumor, en ese escenario también trató de reencauzar su relación con Andrés Bracamonte, con quien había mantenido una diferencia al quedar detenido. Dicen quienes están cerca de la barra auriazul, que "Pillín" no lo habría ayudado en ese momento como él lo esperaba. Lo cierto es que en la última semana algo encendió la mecha y recrudeció la violencia al interior de una barra que parecía controlada.

La saga. Ese supuesto control se rompió primero con el crimen de "Cara de goma" Navarrro, asesinado de un certero disparo en el pecho la noche miércoles 25 de mayo mientras aguardaba a su mujer arribar de una camioneta frente a su casa del barrio 7 de Septiembre, más precisamente en Tarragona y Schweitzer, a manos de un sicario que bajó de un vehículo, lo mató y huyó con uno o dos cómplices que lo esperaban. Y ahora con la misteriosa y sangrienta ejecución a balazos de Visconti en un callejón de tierra de las afueras de la ciudad.

La semana pasada, cuando mataron a Navarro, comenzaron a correr varias versiones en torno al caso. En el mismo Hospital de Emergencias, y mientras "Cara de goma" agonizaba la noche del último feriado, algunos fieles compañeros suyos vestidos con la casaca azul y amarilla le dijeron a viva a voz a un policía: "Esto no va a quedar así, mañana habrá otros dos muertos", prometieron en tono amenazante. Uno parece haber sido "El gringo", el otro sería un tal "Lichi", quien también recuperó la libertad poco tiempo atrás después de pasar algún tiempo tras las rejas.

"Esto puede haber sido un tiro por elevación para el propio Pillín", deslizaron personas cercanas a la barra canalla, que recordaron que el número uno del paravalanchas del Gigante de Arroyito estuvo a punto de dejar el país por una serie de amenazas recibidas el año pasado por dos hombres que supieron estar a su lado y luego abandonados a su suerte.

Según las hipótesis que analizan los investigadores, al ser detenidos esos barras le habrían solicitado "algún tipo de colaboración" a Pillín para tener un mejor pasar tras las rejas, pero no habrían encontrado la respuesta esperada. Y una vez que recuperaron la libertad se movieron con cautela hasta matar a "Cara de goma" como una advertencia que pegó en el corazón del líder. El presagio de dos muertos más después de ese homicidio parece haber completado una casilla con "El gringo" Visconti.

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