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Jueves 14 de Enero de 2016

Acercamiento a la mirada latinoamericana

La premiación de Alejandro Aravena es todo un símbolo. Este Pritzker es más que un gesto.

La premiación de Alejandro Aravena es todo un símbolo. Este Pritzker es más que un gesto. Es un reconomiento mundial al ejercicio de la arquitectura desde una mirada latinoamericana. Más cercana. Más elemental. Más trascendente. Que se resume de manera fantástica en la obra y en el discurso de este genial chileno. Visión social, peso específico, compromiso y un repertorio de valores innegociables. Su postura siempre tuvo una amplia dimensión, una saludable libertad, un impactante espesor cultural en el que se palparon sensibilidades y preocupaciones que fueron transformándose en trazos relevantes, palabras categóricas, y en trabajos en lugares que revelan con claridad ese posicionamiento.
  Aravena supo mostrar habilidades para interpretar, intervenir y darle sentido a la arquitectura desde contextos de escasez. Allí, sus propuestas elevaron su condición. Sus labores se inician desde su capacidad de comprensión de las necesidades de los otros, de los menos privilegiados, y desde esa plataforma social se anima a situaciones de atrevimiento para responder con solvencia a las inquietudes y los desafíos más actuales. Este confeso luchador contra las inequidades latinoamericanas enfrenta las carencias económicas, los efectos de los desastres naturales y los consumos de energía con el vigoroso ingenio de su diseño. Recuerdo que en mayo de 2005, por recomendación del recientemente fallecido Rafael Iglesia, La Capital trajo a Aravena a Rosario para cerrar el primer ciclo de conferencias “Arquitectura, ciudad y naturaleza”, que organizó el diario en el Patio de la Madera. Fue un éxito a sala completa. El Rafa ya había puesto los ojos sobre la figura de este chileno y la perspectiva ascendente de su obra. “En el pensamiento de Aravena están los valores más importantes de nuestra arquitectura”, recuerdo que me dijo.
  Hoy el mundo reconoce esta postura.

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