Ovación
Jueves 13 de Octubre de 2016

Acción a destiempo

Newell's apostó a un cambio en inferiores, pero arrancó con desprolijidad.

Ser desprolijo no es una virtud. Y menos para iniciar una etapa. Encima, cuando el apuro sin necesidad le gana a lo razonable deja muchas hendijas por las que hoy entran cuestiones que pueden ser positivas, tanto como mañana pueden transformarse justamente en cuestionables. Es cierto que imponer cambios es una potestad lógica, no criticable porque siempre existen motivos, creencias y necesidades; sin embargo los tiempos de llevarlos a cabo no deben llamar al error. Y en esta ocasión (desplazamiento de entrenadores de juveniles), en Newell's no se tomó una senda ideal para empezar a andar hacia un destino que busca ser diferente, lo que no se pone en discusión.

Un puñado de días antes de lo aconsejable. En medio de partidos trascendentes. A destiempo. Así puede considerarse la jugada que hizo el nuevo coordinador del fútbol juvenil leproso, Martín Mackey.

No se objetan los por qué de la medida de prescindir de varios técnicos de cara al nuevo proyecto. Ni de quienes. Las razones estarán y no vienen al caso. Sí el momento.

Sobre todo por los pibes, esos que vienen dejando todo durante el año para ir haciéndose grandes, obviamente acompañados en el crecimiento por sus entrenadores. Y lo peor, a poco de finalizar la temporada. Es que falta un mes, como máximo dos.

Y los chicos tienen sus expectativas cercanas, que van de la mano del sueño de jugar en primera. En especial dos planteles que están ahí de dar una vuelta olímpica, que si bien no es la prioridad para las divisiones inferiores (sí lo es promover jugadores para la primera división en forma constante), es algo que los pibes siempre desean. Son los casos de las categorías 1ª Local (a un partido de gritar campeón por tercer torneo al hilo, Molinas 2015, Ivancich 2016 y Molinas 2016) y 7ª de la Asociación Rosarina (líder a dos puntos del escolta, el clásico rival).

Y entre los seis directores técnicos que quedaron afuera del proyecto (ver página 6), se insiste que el tema no pasa por sus nombres, no hay que dejar de lado que algunos supieron defender la camiseta rojinegra en primera división (el lateral derecho Sergio Barbieri a principios de los 80, y los delanteros Lorenzo Sáez y Adrián Taffarel, allá en los comienzos de los 90, con Marcelo Bielsa). Claro, ese no es un documento válido de idoneidad pero de pertenencia pueden hablar tranquilamente, como también los despedidos coordinadores Carlos Picerni y José Luis Pavoni (campeones del Metro 74).

Ya está. La decisión está tomada y llevada a la práctica. A destiempo, pero sobre todo, en forma desprolija.

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