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Sábado 17 de Agosto de 2013

A Rosario para hablar el español y conocer las costumbres argentinas

Estudiantes de la Universidad de Rutgers visitaron la ciudad. Trabajaron con alumnos y docentes de una escuela primaria

Mientras en Estados Unidos, las escuelas y universidades disfrutan de las vacaciones de verano, un grupo de estudiantes de la Universidad de Rutgers del estado de Nueva Jersey estuvo la semana pasada en Rosario, acompañando a docentes de una escuela primaria en su trabajo diario dentro del aula y tomando contacto con la cultura y las costumbres argentinas.

A través del Programa de Servicio Social y de Cultura Argentina 2013, organizado por la Universidad del Centro Educativo Latinoamericano (Ucel), el Centro de Asuntos Internacionales de la Universidad de Rutgers y la Escuela de la Comunidad Educativa La Paz, estudiantes norteamericanos se alojaron en casas de familias, asistieron a seminarios y trabajaron de manera conjunta con alumnos y docentes primarios. Los universitarios, especializados en lingüística, investigación y profesorado de español, intercambiaron experiencias y analizaron el rol que desempeña la educación y el lenguaje dentro de la sociedad.

Desde el nivel primario del Centro Educativo La Paz, su vicedirectora Andrea Olivera, relata la experiencia que le permitió a este grupo de universitarios que tiene entre 20 y 30 años, asistir varios días a la escuela y colaborar con la tarea que desempeña el docente dentro del aula. "Cada vez que nos visita un grupo nuevo de estudiantes siempre les digo que los argentinos somos muy afectuosos, y principalmente los chicos, que esperan ansiosos la llegada de los estudiantes extranjeros como si fueran héroes. Los niños demostraron su cariño en cada encuentro y se sorprendían cuando los jóvenes los llamaban por su nombre, siempre con el anhelo de que esta amistad y conexión que nace entre ellos perdure en el tiempo", reflexiona la directiva acerca del intercambio.

En la escuela. La Comunidad Educativa La Paz se encuentra ubicada en La Paz y Teniente Agneta del barrio Villa Urquiza, y ha sido fundada en 1990 por la Asociación del Centro Educativo Latinoamericano (Acel).

Durante su estadía, los estudiantes extranjeros sólo podían hablar en español como un modo de ejercitar y mejorar su lenguaje y pronunciación. En las clases compartidas con los niños, abordaron temáticas relacionadas con la violencia y el abuso, también el medioambiente y el fortalecimiento de la paz. Sin embargo a partir de la tragedia ocurrida en Rosario, debieron reformular la temática propuesta para este año y trabajar sobre cuestiones de seguridad y emergencia.

También colaboraron con los docentes en otras experiencias dentro del aula, compararon y analizaron las necesidades educativas de niños y adolescentes. "Los docentes de La Paz se sorprendieron por la formación adquirida por este grupo de jóvenes extranjeros que observaron a los niños y también las dificultades que afronta a diario la escuela. Percibimos un nivel de interés entre los estudiantes, algo que no es frecuente aquí en un joven de 18 o 20 años", subraya Olivera.

Los universitarios se llevan la calidez de estudiantes y docentes de la escuela, la experiencia cultural y el tiempo compartido junto a las familias rosarinas. Algunos de los becados sostienen que este es el mejor programa cuando lo comparan con otros intercambios como los que ofrece la universidad de Rutgers en Salamanca, Valencia o Perú. "Dos semanas intensivas aquí valen por seis meses en España", explica Nydia Flores Ferran, coordinadora de esta experiencia que la trae por tercer año consecutivo a Rosario, en su tarea de acompañar a los grupos de estudio.

Curso intensivo. "La mayoría de los estudiantes viven en el estado de Nueva Jersey y pertenecen a la Escuela Graduada de Pedagogía, es decir que se encuentran cursando un posgrado relacionado con la educación, incluso algunos regresan al año siguiente. Más allá de los cursos que podamos ofrecerles en la universidad, este encuentro supera la teoría", continúa. La profesora de sociolinguística y miembro de la Escuela Graduada de Pedagogía destaca los beneficios de esta programa educativo al que los estudiantes universitarios acceden con media beca y luego de una intensa capacitación.

"Este tipo de proyecto denominado «Study abroad» se diseña en casi todas las universidades del mundo a partir del interés y luego la ejecución por parte de un miembro de la facultad. Este es un trabajo de verano mucho más valioso que un curso de 45 horas porque implica trabajos educativos dentro de la escuela primaria y ensayos que luego deben escribir los estudiantes", prosigue.

"Tratamos de enseñarles que el idioma español no es universal, que existen modismos y dialectos, y que en algunos países como la Argentina se trata a la persona de «vos» y no de «tú»", explica la profesora nacida en Puerto Rico y residente de los Estados Unidos desde 1985. "Lo más gratificante es ver su cara cuando están en el avión, preguntando e indagando acerca de su estadía y luego escuchar su experiencia acerca de lo vivido. No alcanza con ofrecerles un intercambio cultural y turístico, si además no les proponemos una experiencia educativa como ésta", concluye la especialista.

En su paso por Rosario, los estudiantes también asistieron a una serie de seminarios dictados en las instalaciones de la Ucel y que estuvieron a cargo de la profesora Graciela Tomassini. Entre los temas elegidos para acercarlos a la cultura y costumbres argentinas hablaron de: "El gaucho como ícono cultural argentino", "La memoria y el lenguaje", "El tango" y "Cómo hablamos los argentinos".

Testimonio. La experiencia y los relatos recogidos de algunos de los estudiantes del grupo, refleja su vivencia educativa y cultural, en la que no faltaron el mate y los asados, los paseos por la ciudad y el recorrido por museos.

Con un español fluido y correcto, Lori de 22 años comienza la charla. "Aprendí el idioma en casa, porque mi mamá es de Puerto Rico, luego lo estudié durante cinco año para comunicarme con mis abuelos que no hablan inglés. Ahora mi objetivo es enseñar español en Estados Unidos", explica la joven. "Este viaje nos permitió practicar el idioma en la escuela", continúa la chica en referencia al grupo de estudiantes que se conoció en el viaje y en medio de una ciudad conmovida por la tragedia del 6 de agosto. "Dejamos de hablar sobre violencia y acoso para improvisar otras actividades referidas a la seguridad, las emergencias y qué hacer en situaciones difíciles", resalta la estudiante sorprendida además por el afecto de los habitantes de Rosario. "La gente es más genial aquí, son simpáticos y los vecinos te saludan, esto no pasa cerca de Nueva York, allí la gente no se habla".

Otro idioma. Max, otro de los visitantes, tiene 21 años y estudia literatura en la Universidad de Rutgers, explica por qué decidió estudiar español y no otro idioma. "En la escuela secundaria teníamos que elegir un idioma extranjero y el español me pareció útil para aprender y bastante frecuente en los Estados Unidos. Esta es la primera vez que viajo fuera de mi país para hablar un idioma diferente y conocer a personas que tienen otro futuro. Al principio me costó porque no estaba acostumbrado a hablar todo el tiempo en español y la familia que me alojó aquí hablaba muy rápido pero siempre trató de hacerme sentir bienvenido en su casa", comenta el universitario que desea convertirse en profesor. Para Max, la experiencia en la Escuela La Paz ha sido una oportunidad de ponerse en contacto con los niños y la enseñanza.

En cambio, para Mary estudiante doctorada en educación y lenguaje y especializada en investigar las relaciones entre familias y comunidades educativas, la experiencia dentro de la escuela ha sido diferente: "Observé cómo funciona la relación con los padres y cómo la escuela intenta averiguar los problemas del niño y la familia. Las instituciones educativas siempre están pensando cómo afecta en el aprendizaje del alumno lo que sucede en su comunidad, y a veces no se dan cuenta de la importancia que tienen otros aspectos sociales relacionados, por ejemplo, con la inmigración, algo que trabajamos en nuestras escuelas", dice la universitaria de 31 años. Para ella, hablar español significa investigar y tener acceso a comunidades de inmigrantes latinoamericanos que viven en Estados Unidos.

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