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Sábado 21 de Marzo de 2009

A más alcohol, menos rendimiento en los estudios

Siete de cada 10 estudiantes de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) confiesan ser consumidores de bebidas alcohólicas, aunque de ellos sólo un pequeño porcentaje lo hace de manera dependiente. Estos son algunos de los datos que se desprenden de una investigación que determinó cómo en aquellos casos donde el consumo se torna nocivo, el rendimiento académico es menor que en el resto.

Siete de cada 10 estudiantes de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) confiesan ser consumidores de bebidas alcohólicas, aunque de ellos sólo un pequeño porcentaje lo hace de manera dependiente. Estos son algunos de los datos que se desprenden de una investigación de la Facultad de Medicina, que determinó cómo en aquellos casos donde el consumo se torna nocivo, el rendimiento académico es menor que en el resto.

"Consumo de bebidas alcohólicas y su relación con el desempeño académico de estudiantes universitarios del área salud" es el nombre completo de la investigación, un proyecto que fue acreditado por la Secretaría de Ciencia y Tecnología de Medicina de la UNR. Dirigido por Marta Ballistreri y Alejandra Ballerini, los datos preliminares del informe iniciado en 2007 se basan en los testimonios de estudiantes mayores de 21 años de las carreras de enfermería, fonoaudiología y medicina de la UNR. También participaron alumnos de las licenciatura en enfermería de la Universidad Nacional de Santiago del Estero.

Los encuestados, en su mayoría mujeres que trabajan y solteras, manifiestan que consumen bebidas alcohólicas (72,2 por ciento), y prefieren cerveza (54 por ciento) y vino (52 por ciento).

"Llama la atención que sólo el 9 por ciento declara consumir mezclas, teniendo en cuenta los datos aportados por diferentes investigaciones en torno al uso de energizantes en jóvenes", expresa el informe. Al respecto, cita una investigación sobre estudiantes de educación física de Rosario, donde casi 9 de cada 10 toman energizantes combinados con otras bebidas.

Esta semana La Capital difundió una encuesta a 400 jóvenes rosarinos, que indicó que un 85 por ciento toma bebidas alcohólicas de manera regular.

De mayor a menor

Más del 90 por ciento que confiesa la ingesta de este tipo de bebidas realiza un consumo catalogado como de bajo riesgo, mientras que el resto tiene un uso de riesgo, nocivo o dependiente del alcohol. Al contrastar los datos con el rendimiento académico, se evidencia que los estudiantes con un consumo de riesgo cursó en el último año entre 1 y 7 materias, aunque regularizando y aprobando en promedio 3. Los que realizaban un consumo perjudicial o nocivo cursaron de 1 a 5 materias, pero sólo aprobaron la cuarta parte. Aquellos con dependencia a las bebidas alcohólicas cursaron dos asignaturas y no aprobaron ninguna.

"No es una variable fácil de cuantificar el rendimiento académico, por eso medimos datos de cursado y materias aprobadas, y los cruzamos con los de consumo de alcohol", explica Alejandra Ballerini, psicóloga y codirectora del estudio.

"Las consecuencias de un consumo de riesgo, nocivo o dependiente pueden extenderse a que no pueden realizar las actividades que les insume cada materia, tener que faltar a clase, mostrar bajo rendimiento en los exámenes finales e incluso desaprobación de los mismos", concluye el informe.

Ballerini apunta que este año continuarán con los cuestionarios, con la idea "de enriquecerlos con alguna técnica cualitativa, porque la problemática es sumamente compleja como para que para que tenga que abordarse desde varios lados".

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