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Domingo 13 de Diciembre de 2015

A los amigos

No cambiaré a mis amigos...

No cambiaré a mis amigos

justamente ahora.

cuando llegamos a un puerto tan seguro

como esta desesperanza continua.

No los cambiaré ahora

cuando el amanecer se aleja

y aquellas llamas altas no nos pertenecen

y apenas somos dueños de ese ocre

que nos roba el crepúsculo.

No cambiaré sus vicios, sus astucias un poco infantiles

ni sus preferencias por las mujeres hermosas

el vino tinto

o las pasiones inútiles

—utopías enmarañadas de algas

ganadas por el óxido que termina

matando los barcos—.

No cambiaré a mis amigos

ahora, justamente ahora

que están cerca de saberlo todo

y nos hallamos junto al fuego

en esa cueva común

que hemos abierto entre todos

con las manos sangrantes

y que nos preserva de todas las pestes.

Si es cierto que —como dice uno de ellos—

somos los últimos que creímos en algo

no importa que no haya servido y todo se lo hayan

montado.

Por eso mismo, mis amigos han valido la pena.

Ellos saben que nosotros escribimos el principio de los tiempos

y cantaremos el fin de las civilizaciones.

En el medio queda el tiempo de los políticos

es decir la contingencia

la estupidez

el sinsentido.

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