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Viernes 17 de Junio de 2011

A los 12, tuvo que dejar el aula, hoy es abanderada

A los 12 años tuvo que dejar la escuela para ir a trabajar. Según repasa, proviene de una familia muy humilde, de 10 hermanos. No tuvo otra posibilidad. Sin embargo, siempre le quedó el deseo de estudiar, porque en definitiva sabía que era allí donde encontraría su verdadera superación personal. Esta es en pocas palabras la historia escolar de Mirta Maldonado, de 56 años, y doblemente abanderada: primero de la primaria y ahora en la secundaria para adultos.

Habla sin cambiar un tranquilo tono de voz. En el único momento de la charla que hace una pausa, como para buscar las palabras adecuadas o quizás porque la gana la emoción, es cuando se le pregunta qué sintió cuando terminó la primaria. “Es algo inexplicable, porque para mí era un sueño, y de pronto me di cuenta que había dejado de serlo y lo había cumplido”, expresa y da testimonio sin proponérselo de ese poder reparador que tiene la educación.

Mirta no sólo terminó la primaria en la Nocturna Nº 17 (Cepa Nº 97) como abanderada. También recibió una mención de honor en las olimpíadas de matemática de su por entonces escuela primaria. Sin embargo, dice que lo que la llenó de orgullo fue haber sido “elegida la mejor compañera del curso”.

Siempre había pensando que el objetivo era ese: terminar la primaria; hasta que cuando cursaba el 7º grado, su maestra Karina Fernández le preguntó si no le gustaría seguir la secundaria. “En ese momento no estaba segura, mi meta era terminar la primaria, sin embargo le dije que lo iba a intentar y me anoté”, recuerda la alumna de la Eempa Nº 1.175, que comparte edificio con la Escuela Gabriel Carrasco.

La verdad es que la pregunta de la maestra fue decisiva. Le generó la inquietud por continuar aprendiendo pero sobre todo la valorizó como persona, le hizo saber de alguna manera que “podía”. Autoestima llaman a eso algunos especialistas.

Sorpresa mayor. Y Mirta empezó. Hoy está en 4º año (el 5º en las Eempas se cursa en el segundo cuatrimestre) y espera recibirse a fin de 2011. “Fui escalando en los años, siempre con mucho sacrificio y esfuerzo”, dice. La sorpresa mayúscula se la llevó a fines del año pasado cuando le comunicaron que era la abanderada de la escuela. “Tengo 8 de promedio, y eso mucho no me satisface porque estaba acostumbrada a tener siempre 10 en la primaria”, dice y confiesa que “el secundario es más difícil pero no imposible”.

La abanderada de la Eempa de barrio Alberdi es madre de dos hijos, abuela de dos nietos “y uno en camino”; está separada y trabaja de empleada doméstica de lunes a sábado. Además de hacerse tiempo para ir a la escuela, estudiar para las materias, trabajar, ocuparse de las cosas de la casa, y cada tanto salir con sus amigas, participa de un taller literario en Capitán Bermúdez.

“Me encanta leer, también escribir, ya publicamos una antología con las producciones del taller”, cuenta y asegura que ese deseo de lectura fue otra pata para mantener siempre vivo el deseo por superarse. No es casual que diga entonces que una mujer a la que admira como escritora es a Alfonsina Storni, “por su dedicación, por sus trabajos, y por su tragedia”.

Para Mirta es esencial el apoyo que recibe de su familia, que siempre “está ahí con la palabra justa ante los bajones y dudas de continuar”, también de los profesores que no sólo “enseñan sino que comprenden a las personas adultas, que las escuchan”, y desde ya de los “compañeros de aula”.

“Es fundamental la integración con los compañeros, sobre todo los más jóvenes. Uno a veces tiene vergüenza de preguntar, por temor, por las diferencias de edad, y sin embargo cuando lo hago siempre responden”, dice de quienes comparte a diario las clases. Un dato: sus dos hijos también estudian en la misma secundaria.

La historia escolar de Mirta recupera otro costado de los abanderados, que no sólo se limita a las mejores calificaciones. Ella lo explica mejor cuando resume el orgullo de llevar la bandera con dos palabras: “Esfuerzo y voluntad”. Y dice por qué: “Siempre tenemos que valorar el esfuerzo que hicimos para conseguir algo, por mucho o poco que sea, eso te da voluntad para seguir”.

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