Messi
Domingo 19 de Junio de 2016

A la selección se le hizo fácil y no tuvo inconvenientes con Venezuela

Argentina no tuvo inconvenientes para superar a Venezuela. Gonzalo Higuaín cortó la racha en la copa y marcó dos tantos.

A la selección le bastó con hacerle viento a Venezuela. Con un soplido se lo sacó de encima y aseguró el pase a semifinales de la copa. Fue 4-1, pero tranquilamente podría haber sentenciado la cosa con un par más. Hasta Messi entendió que era un partido sin equivalencias y sólo se encargó de anotar uno para entrar a la historia junto a Batistuta.

   Además del pase, lo más redituable que encontró Argentina en el triunfo en Boston fue la vuelta goleadora de Higuaín. El delantero venía con el olfato extraviado en Estados Unidos y el equipo necesitaba que lo sacara de alguna situación apremiante. No fue lo que ocurrió ayer, porque la victoria nunca estuvo en riesgo, pero sí sirvió para romper la resistencia de Venezuela de movida. A partir de ese gol, tras un magistral pase de Messi, Argentina hizo lo que quiso con su rival. Por momentos no le hizo ni oler la pelota y eso que Messi no estuvo tan influyente.

   Si con el 1-0 parecía que no había ninguna chance de que algo se modificara, qué pensar cuando Higuaín eludió al arquero para anotar el segundo. Ahí directamente Argentina confirmó que era imposible que se lo empataran. En esto, vale aclarar, menudo favor le hizo Seijas con la displicencia con la que ejecutó el penal. Fue tan anunciado que lo iba a picar, que Romero ni estiró las manos para quedarse con la pelota.

   Eso terminó por dinamitar cualquier reacción de Venezuela. Y ya se sabe lo que suele pasar cuando Argentina tiene un trámite tan a su merced y encima contra un rival en el fondo del mar. Al final lo termina por definir por la mayor jerarquía de sus jugadores. Vino el gol de Leo, luego el de Lamela y así podían haber seguido las firmas. El descuento de Rondón lo único que produjo fue que Martino oxigenara el equipo con cambios y ya pensara en lo que viene.

   Si alguien creyó que este momento de ánimo por las nubes de Venezuela podía levantar una barrera difícil de saltar para Argentina, se equivocó de acá a Rosario. Ya se sabía casi sin jugarlo que Argentina era el gran favorito. Y lo que pasó no fue más que reforzar ese pensamiento. Hasta con un Messi arropado en un molde de jugador normal le alcanzó para llegar a las semifinales. No era ningún invento decir que a Argentina se le abrió la llave para llegar a la final. Ahora espera EEUU el martes, pero tampoco se le ve demasiados argumentos para hacerle perder la vertical al equipo de Martino. A lo sumo le hará un poco más complicado el desarrollo por la instancia en la que van a jugar. Pero todos los caminos esta vez no conducen a Roma, sino a Nueva York.

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