Ovación
Miércoles 29 de Junio de 2016

A la corrupción, democracia

La obscenidad estructural de AFA debe ser combatida elevando el nivel dirigencial en los clubes, con controles que funcionen.

Cuando queda en la superficie la obscenidad de una corrupción estructural y sistemática como la que judicialmente quedó expuesta en la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), se torna indispensable democratizar su organización. Pero de manera real y no aparente. Y para ello es fundamental que los clubes, los que le dan entidad y sentido a esta asociación, optimicen sus propias democracias para elevar el nivel dirigencial. Porque hay que concluir con la permanencia en calle Viamonte de directivos que ya dejaron de representar a clubes pero que en la AFA disponen del poder y de los fondos. Y muchas veces hasta recalan como autoridades en la Conmebol o en la Fifa. Y es casi una constante que quienes emigraron a Asunción o Zurich lo hicieron con un equipaje cargado de causas o sospechas por mala administración.

La democracia en los clubes no empieza ni concluye con una elección. La participación no se reduce a la constitución de una agrupación para intervenir en unos comicios. La entidad política no la otorgan las sucesivas sospechas escritas en las redes sociales. La construcción institucional no pasa por un oficialismo que hace lo que quiere por ganar y tampoco por una oposición que se desactiva por perder. Tal vez por este método imperante en los clubes de fútbol es que se llegó a la crisis deportiva y financiera de la mayoría de ellos. Porque no hay una práctica democrática permanente, ya que se reduce a la ecuación de votá primero e insultá después. O si perdés ya no valés. Con la justificación como emblema de los dos lados del mostrador.

Sin dudas en Rosario se produjo una evolución al respecto, porque Central y Newell's transitan un camino de consolidación conducidos por la activa participación de sus socios. Aunque aún queda mucho por recorrer para fortalecer una estructura política, deportiva y social que sostenga a la institución más allá de los avatares futbolísticos.

Newell's tiene nuevas autoridades tras elecciones ejemplares y un acto de traspaso de mando rápido y austero. Pero a nadie se le escapa que el flamante gobierno contó con algo menos del 30 por ciento de los votos, y si bien puede considerarse como una gestión de parentesco político del mandato anterior, también es cierto que las otras minorías deberían asumir la responsabilidad de darle continuidad a su pensamiento opositor u alternativo, manteniendo activo el funcionamiento de sus agrupaciones, con idéntica participación, y exigiendo la información necesaria para ejercer control de gobierno y pugnar por conservar la vigencia de las discusiones correspondientes en pos de corregir o, al menos, sentar los antecedentes que la cimentarán como una opción para los próximos comicios.

Este es el desafío rojinegro. Un gobierno que gestione y también informe. Y que no tenga inconvenientes en ser controlado. Caso contrario la calidad política se verá devaluada con el paso del tiempo, porque para conservarla se necesita que las agrupaciones sigan activas, conservando la identidad de sus pensamientos y construyendo una opción para ser presentada en tiempo y forma, y no con la premura que unas elecciones anticipadas impusieron.

En Central existe políticamente un ejemplo de perseverancia. Hoy el oficialismo tiene al Crece como núcleo que llegó al poder tras varias derrotas electorales. Sin embargo su constancia lo depositó en la conducción. Y como gobierno aprendió y reconoce que en sus épocas opositoras cuestionaba decisiones que hoy también debe adoptar. Aunque a veces le resulte complicado asumirlo en público.

Pero el problema para la democracia canalla no es la actual gestión. Sino la ausencia de una oposición. Porque las agrupaciones se disiparon ante el lejano horizonte electoral. Y por ende no hay control de gestión. Y las críticas son tan individuales como infructuosas vía redes sociales. Situación que no favorece para mejorar el debate institucional. Porque en estos casos se puede repetir que la opción salga por un desprendimiento del oficialismo y Central conoce de las consecuencias cuando esto sucede.

Una democracia activa es clave para la vida de una sociedad. Y si se la cuida y controla mucho mejor. Así en la AFA como en los clubes. Y por el fútbol argentino. Al que han dejado en un estado realmente calamitoso.

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