Ovación
Jueves 19 de Mayo de 2016

A Central se le derrumbó la ilusión en el final: perdió en Medellín y quedó eliminado de la Copa

En un partido con final caliente, el canalla perdió 3-1 y se quedó con las manos vacías. Marco Ruben, de penal a los 8', abrió el marcador para los rosarinos, pero Macnelly Torres, a los 45', Guerra en el inicio de la segunda y Berrío, a los 4' de adicionado, dieron vuelta el resultado y decretaron la clasificación a semifinal de la Copa.

Se le escapó como agua entre los dientes. A Central se le derrumbó la ilusión en el minuto final y se quedó con las manos vacías tras perder 3-1 ante Atlético Nacional, que fue más a lo largo de los 90 minutos, pero que encontró su premio en un final que terminó en escándalo por el festejo desmedido de Berrió, que tras hacer el gol de la clasificación se lo gritó en la cara al arquero Sosa.

De todos modos, y más allá de que el canalla hizo una gran Copa Libertadores, pese a que esta noche fue un simple partenaire ante un equipo colombiano que fue mucho más, la bronca no se la va a sacar nadie a los jugadores, cuerpo técnico e hinchas de Central, que estuvieron a un par de minutos de hacer historia y meterse en la semifinal de la Copa. Pero errores propios y méritos ajenos llevaron a este desenlace que lo dejó al canalla sin nada y lamentando que se le haya escapado de la manera en que se le escurrió entre los dedos la clasificación a semifinales.

Lejos, muy lejos, quedó el arranque prometedor para Central, que en su primera aproximación llegó al gol. Copete acompañó la subida de Salazar y en su intento por interceptar el balón la terminó tocando con la mano y el árbitro uruguayo no dudó y marcó el punto del penal. Ruben tomó el balón y lo cambió por gol.
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Nacional sintió el impacto y salió decidido a dar vuelta la historia y cerca estuvo cuando Guerra, a los 14', le pegó de cachetada y el balón se fue muy cerca del palo derecho de Sosa.

Unos minutos más tarde y en medio del asedio al que era sometido, el volante Sebastián Pérez armó una jugada bárbara, a los 17', y su remate se fue muy cerca.

El dominio del equipo paisa se hizo más ostensible con el correr de los minutos y generó más situaciones, como una llegada de Macnelly Torres, a los 30', que llegó a espaldas de Donatti y lanzó un remate cruzado que se fue afuera.
Y un par de minutos más tarde, Sosa se anticipó a una entrada de Marlo Moreno.
Por el lado canalla un remate desde lejos de Cervi que encontró bien ubicado a Armani.
Pero de tanto ir Nacional encontró su premio en el cierre de la etapa. Fue cuando Berrío e ganó la espalda al recién ingresado Villagra -reemplazó a Alvarez lesionado- y envió un centro que Macnelly ingresando por el segundo palo empujó al gol.
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El arranque del complemento mostró la tendencia general del partido, con Nacional buscando por todos lados, pero desequilibrando por el lado derecho del ataque.
Y unos minutos más tarde, otra distracción del fondo canalla le permitió dar vuelta el resultado a los colombianos. Una pifia de Donatti le permitió que Guerra quedase cara a cara con Sosa y lo sentenciase.
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Después del segundo, Nacional acentuó su dominio, por momentos fue un monólogo y tuvo un par de aproximaciones peligrosas que tuvieron a maltraer el arco de Sosa, como en una jugada en que el balón se le escapó pero no apareció nadie del equipo local para empujarla.
Casi en el final, Ruben tuvo la clasificación en sus pies cuando quedó mano a mano con Armani, pero no fue egoísta y la tocó para Cervi que no pudo definir.
Y en la jugada siguiente, apareció Berrío para empujar al gol un balón que habían bajado en el área, y que determinó la eliminación del canalla en un partido que terminó en escándalo por el festejo desmedido del delantero colombiano.
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El telón de cierre llegó en medio del nerviosismo de los jugadores canallas, impotentes por la derrota, pero también por las cargadas de los colombianos, porque que más allá de la ilusión que le generaba el equipo a los hinchas esta noche Central estuvo muy lejos de ser un equipo que estuviera a la altura de lo que reclamaba el partido. Y aún así estuvo a un par de minutos de sacar el pasaje a la semi, un mérito que se hubiese ganado mucho más por lo hecho hasta acá, que por lo que propuso esta noche en Medellín. Pero al final se quedó con toda la bronca, la impotencia y con las manos vacías.


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