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Miércoles 06 de Marzo de 2013

A Barcelona no lo dirige cualquiera

Para escribir sobre esta desacostumbrada realidad futbolística de Barcelona conviene plegarse a la reflexión.

Para escribir sobre esta desacostumbrada realidad futbolística de Barcelona conviene plegarse a la reflexión. Tampoco es pertinente entregarse a la necedad de no reconocer que el equipo más maravilloso de la historia empezó a dar señales de ser terrenal. Es cierto que una serie negativa no explica todo por sí sola, pero las dos derrotas contra Real Madrid y la caída ante Milan por la Champions retrataron que Barsa ya no es aquella versión colectiva inmaculada que dirigía Guardiola. Lo extraño no es que pierda un par de partidos. Lo que llama la atención es que los pierda mostrándose como un equipo aburguesado. Ni con Vilanova y menos ahora con Roura se vio a ese Barcelona que en la época de Pep resolvía los imponderables que le proponía el trámite. Pero como los argentinos son tan volátiles de pensamientos, no faltará alguno que ahora encuentre tierra fértil para asegurar que Mourinho le tomó el pulso al Barsa. También afirmarán que Mou agigantó su leyenda de DT ganador y que con sus triunfos garantizó la continuidad de una batalla filosófica que siempre tendrá vencedores y vencido. Pero así como suena imprudente aventurar el final de una etapa de hegemonía catalana, este presente les tapa la boca a los que decían que a Barcelona lo dirigía cualquiera. Vieron que no era así. El mejor equipo de la historia se fue con Guardiola.

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